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Dolor lumbar después del parto: causas, cuánto dura y cómo recuperarse

Por qué aparece el dolor lumbar postparto, cuánto es normal que dure y los mejores ejercicios seguros para recuperarte sin riesgos en el puerperio.

Por Roberto10 min de lectura
Madre reciente realizando ejercicios suaves de suelo pélvico en una esterilla mientras el bebé duerme cerca

El dolor lumbar después del parto es una de las quejas más frecuentes en el puerperio y, al mismo tiempo, una de las más minimizadas. Muchas mujeres lo asumen como una consecuencia inevitable de haber dado a luz y lo ignoran durante meses, sin saber que hay causas identificables, que muchas de ellas son completamente tratables y que la fisioterapia de suelo pélvico postparto puede marcar una diferencia profunda en la calidad de vida durante ese periodo tan exigente.

Por qué duele la espalda después del parto

El dolor lumbar postparto no tiene una causa única. Habitualmente es el resultado de la convergencia de varios factores que se han acumulado durante el embarazo y que continúan o se intensifican en el puerperio.

La relajina y su efecto prolongado

Durante el embarazo, el organismo produce una hormona llamada relajina, cuya función principal es preparar los ligamentos y tejidos blandos de la pelvis para el parto, aumentando su laxitud y permitiendo que el canal del parto se expanda. Esta hormona actúa sobre los ligamentos de toda la columna, no solo los pélvicos, lo que reduce la estabilidad articular general.

Los niveles de relajina se mantienen elevados durante el embarazo y pueden persistir durante meses después del parto, especialmente en mujeres que dan el pecho (la lactancia mantiene niveles hormonales que pueden seguir afectando a la laxitud ligamentosa). Esta hiperlaxitud ligamentosa, combinada con la debilidad muscular postparto, reduce significativamente la estabilidad de la columna lumbar y la pelvis.

Los cambios posturales del embarazo

Durante los nueve meses de gestación, el cuerpo adapta continuamente su postura para acomodar el peso creciente del bebé. El centro de gravedad se desplaza hacia delante, lo que provoca una mayor lordosis lumbar (curvatura hacia dentro de la espalda baja), tensión crónica en la musculatura extensora de la columna y acortamiento de los flexores de cadera. La musculatura abdominal, que normalmente estabiliza la columna lumbar, se estira y debilita progresivamente para dar espacio al útero creciente.

Tras el parto, estos cambios no se revierten de forma inmediata. La postura adquirida durante el embarazo puede persistir semanas o meses si no se trabaja de forma activa, manteniendo una sobrecarga asimétrica sobre la columna lumbar.

La disfunción del suelo pélvico

El suelo pélvico es el conjunto de músculos, fascias y ligamentos que forman el "fondo" de la pelvis. Durante el parto vaginal, estas estructuras se someten a un estiramiento extremo (el bebé debe atravesarlas) que puede generar desgarros, distensión y debilidad de grado variable. Incluso en partos por cesárea, el embarazo en sí y los intentos de parto que precedieron a la intervención quirúrgica pueden haber comprometido el suelo pélvico.

La conexión entre el suelo pélvico y el dolor lumbar es más estrecha de lo que parece. Los músculos del suelo pélvico forman parte de la unidad de estabilización profunda de la columna, junto con el transverso abdominal, el diafragma y la musculatura multífida. Cuando el suelo pélvico está debilitado o disfuncional, la estabilidad de la columna lumbar se resiente. Un estudio publicado en el Journal of Orthopaedic & Sports Physical Therapy (2018) encontró una correlación estadísticamente significativa entre la disfunción del suelo pélvico y la persistencia del dolor lumbar postparto.

La lactancia y las posturas derivadas

La lactancia materna implica pasar muchas horas al día en posiciones que, si no se cuidan, someten a la columna cervical, torácica y lumbar a una tensión importante. Inclinarse sobre el bebé, mantener el brazo en tensión para sostenerlo, encorvarse para facilitar el agarre... son posiciones que, repetidas decenas de veces al día durante meses, pueden generar o perpetuar el dolor de espalda.

Aprender a dar el pecho en una postura que respete la columna —con el bebé a la altura del pecho, con soporte para el brazo, con la espalda apoyada— es parte del cuidado postparto que muchas veces nadie enseña.

Cuánto dura normalmente el dolor lumbar postparto

El dolor lumbar que aparece durante el embarazo o en el postparto inmediato se resuelve en la mayor parte de los casos en los primeros tres a seis meses tras el parto. Sin embargo, entre el 10 y el 20 por ciento de las mujeres sigue teniendo dolor lumbar significativo un año después del parto, según datos de una revisión sistemática publicada en Acta Obstetricia et Gynecologica Scandinavica (2019).

Los factores que predicen una recuperación más lenta o una persistencia del dolor incluyen: mayor intensidad del dolor durante el embarazo, antecedentes previos de lumbalgia, disfunción del suelo pélvico no tratada, escasa actividad física tras el parto, depresión postparto y falta de apoyo social y familiar.

La intervención temprana —especialmente la fisioterapia de suelo pélvico iniciada en las primeras semanas tras el parto— se asocia con una recuperación más rápida y completa.

Ejercicios seguros para el postparto

La vuelta al ejercicio después del parto debe ser gradual y progresiva. No existe una fecha universal a partir de la cual sea seguro reanudar el ejercicio: depende del tipo de parto, del estado del suelo pélvico, de si hubo desgarros o episiotomía y de muchos otros factores individuales. La evaluación por una fisioterapeuta especializada en suelo pélvico es el punto de partida ideal.

Dicho esto, hay ejercicios que son seguros prácticamente desde los primeros días del postparto:

Respiración diafragmática con activación del suelo pélvico

Es el ejercicio de base de toda la rehabilitación postparto. Tumbada boca arriba con las rodillas dobladas, inspira expandiendo el abdomen y el suelo pélvico (como si dejaras espacio). Al espirar, activa suavemente el suelo pélvico (contracción de los músculos que detendrían el chorro de orina) y el transverso abdominal (llevar el ombligo suavemente hacia la columna). 10-15 respiraciones, varias veces al día.

Este ejercicio, aparentemente sencillo, es la base de la recuperación de la coordinación entre el diafragma, el suelo pélvico y el transverso abdominal, que es el núcleo de la estabilidad lumbar profunda.

Ejercicios de Kegel

Los ejercicios de Kegel (contracciones del suelo pélvico) son seguros desde los primeros días del postparto. Consisten en contraer voluntariamente los músculos del suelo pélvico (como si quisieras detener el chorro de orina), mantener la contracción 5-10 segundos y relajar. Se pueden hacer en cualquier posición (tumbada, sentada, de pie). 10-15 repeticiones, tres veces al día.

Es importante realizarlos correctamente: no se debe tensar el abdomen, los glúteos ni los aductores. Si hay dificultad para identificar los músculos o si los Kegel generan molestias, es recomendable la orientación de una fisioterapeuta.

Ejercicios hipopresivos

Los ejercicios hipopresivos son una técnica que combina posturas específicas con una apnea espiratoria (vacío abdominal) que reduce la presión intraabdominal y activa el suelo pélvico de forma refleja. Son especialmente útiles en el postparto porque trabajan el suelo pélvico y el transverso abdominal sin generar las presiones intraabdominales elevadas que los ejercicios abdominales convencionales producen.

Los hipopresivos deben aprenderse con un profesional cualificado, ya que la técnica requiere un aprendizaje progresivo. No se recomiendan durante el embarazo ni en las primeras semanas del postparto; habitualmente se introducen a partir de las seis semanas tras el parto vaginal o un poco más tarde tras la cesárea.

Puente de glúteos

A partir de las dos o tres semanas del postparto (antes si no hay dolor ni molestias), el puente de glúteos es un ejercicio excelente para comenzar a fortalecer la musculatura glútea y la zona lumbar de forma segura. Tumbada boca arriba con las rodillas dobladas y los pies en el suelo, eleva la pelvis contrayendo los glúteos hasta que el cuerpo forme una línea recta desde las rodillas hasta los hombros. Mantén 5-10 segundos. Baja. 10-15 repeticiones.

Fortalecimiento lumbar progresivo

A partir de las seis u ocho semanas del postparto (o cuando la fisioterapeuta lo indique), se puede comenzar a incorporar ejercicios de mayor demanda, siempre con progresión gradual:

  • Sentadillas con peso corporal: fortalecen cuádriceps, glúteos y musculatura del tronco.
  • Dead bug (insecto muerto): a partir de las seis semanas, cuando el suelo pélvico está más recuperado, este ejercicio trabaja la coordinación del core con el movimiento de extremidades.
  • Extensiones de cadera a cuatro patas: elevar alternadamente una pierna extendida manteniendo la pelvis estable. Fortalece glúteos y musculatura lumbar.
  • Plancha sobre rodillas: versión modificada de la plancha frontal, con menor demanda sobre el suelo pélvico que la plancha completa.

Cuándo reanudar el ejercicio físico general

Las recomendaciones actuales de organismos como el Royal College of Obstetricians and Gynaecologists (RCOG) y la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia establecen que la vuelta al ejercicio de alta intensidad (running, deportes de impacto, levantamiento de pesas pesado, clases de aeróbic de impacto) debe posponerse al menos hasta las doce semanas del postparto, y siempre previa evaluación del estado del suelo pélvico por una fisioterapeuta especializada.

La señal más importante para saber si estás lista para aumentar la intensidad del ejercicio es la ausencia de síntomas de disfunción del suelo pélvico: no deben existir escapes de orina al saltar, toser o reír; no debe haber sensación de pesadez o "bulto" en la vagina (que podría indicar un prolapso); y no debe haber dolor en la cicatriz de la episiotomía o la cesárea con la actividad.

La importancia de la fisioterapia de suelo pélvico postparto

En muchos países europeos —Francia, por ejemplo— la fisioterapia de suelo pélvico postparto está incluida en el sistema de salud público y se ofrece de forma sistemática a todas las mujeres tras el parto. En España, la disponibilidad varía enormemente según la comunidad autónoma y el sistema asistencial.

Sin embargo, la evidencia científica es consistente: la fisioterapia de suelo pélvico postparto mejora de forma significativa la continencia urinaria, reduce el dolor pelviperineal, mejora la función sexual y contribuye a la recuperación del dolor lumbar. Una revisión Cochrane de 2020 sobre ejercicios de suelo pélvico postparto concluyó que las mujeres que realizan estos ejercicios supervisados presentan menos incontinencia urinaria a los tres, seis y doce meses del parto en comparación con las que no los realizan.

Cuándo consultar al médico

El dolor lumbar postparto que mejora progresivamente y responde a los ejercicios descritos no requiere atención urgente. Sin embargo, debes consultar si:

  • El dolor lumbar es muy intenso o incapacitante.
  • Tienes escapes de orina al toser, reír, estornudar o hacer esfuerzos (incontinencia de esfuerzo).
  • Sientes una sensación de pesadez o de "algo que baja" en la vagina (posible prolapso).
  • Tienes dolor al mantener relaciones sexuales varios meses después del parto.
  • El dolor lumbar no mejora después de dos o tres meses de ejercicio regular.
  • Tienes dolor o fiebre asociada al dolor lumbar (podría indicar infección).
  • Notas hormigueos o pérdida de fuerza en las piernas.

Una valoración por una fisioterapeuta especializada en suelo pélvico postparto es recomendable para prácticamente todas las mujeres después del parto, independientemente de si tienen síntomas o no. Es el punto de partida de una recuperación sólida y duradera.

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