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El psoas y el dolor lumbar: estiramientos y ejercicios clave

Aprende cómo el psoas acortado causa dolor lumbar, cómo evaluarlo con el test de Thomas y los mejores estiramientos para liberarlo correctamente.

Por Roberto11 min de lectura
Persona realizando el estiramiento del psoas en posición de caballero sobre una esterilla de yoga

Si pasas muchas horas sentado, hay un músculo en tu cuerpo que probablemente está acortado sin que lo sepas, generando una tensión constante sobre tu columna lumbar y contribuyendo a ese dolor sordo que aparece al final del día o al levantarte por la mañana. Ese músculo es el psoas iliaco, y entender su anatomía y función es fundamental para cualquier persona que quiera comprender de verdad su dolor de espalda.

El psoas no es un músculo que se vea ni se palpe fácilmente. No tiene la visibilidad del cuádriceps o el bíceps. Pero su posición anatómica, en el interior de la cavidad abdominal, conectando directamente las vértebras lumbares con el fémur, lo convierte en uno de los actores principales de la salud lumbo-pélvica.

Anatomía del psoas iliaco: origen, inserción y función

El término "psoas" hace referencia en realidad a un complejo muscular formado por dos músculos que se unen para insertarse en el mismo punto: el psoas mayor y el ilíaco.

El psoas mayor tiene su origen en los cuerpos vertebrales y los discos intervertebrales de T12 y L1 a L5, así como en los procesos transversos de las vértebras lumbares. Se origina, por tanto, directamente en la columna lumbar, atraviesa la pelvis y desciende hacia el muslo.

El ilíaco se origina en la fosa ilíaca, la cara interna del hueso coxal. Es un músculo ancho y triangular que rellena prácticamente toda la fosa ilíaca.

Ambos se unen y se insertan juntos en el trocánter menor del fémur, una protuberancia en la cara interna del hueso del muslo, a través del tendón ilio-psoas.

Función principal: La flexión de la cadera. Cuando el psoas se contrae, eleva el muslo hacia el abdomen. Esta es su función más visible y conocida. Sin embargo, hay otras igualmente importantes.

Función postural: Cuando la pelvis y el tronco están fijos (como cuando estamos de pie), el psoas actúa como un estabilizador lateral de la columna lumbar, especialmente en posición bípeda. Esto lo convierte en un músculo postural de primer orden.

Lordosis lumbar: Dado que el psoas se inserta directamente en los cuerpos vertebrales lumbares, cuando está acortado o en tensión excesiva, tira de las vértebras hacia delante, aumentando la curva lumbar. Esta hiperlordosis por tensión del psoas es uno de los mecanismos de dolor lumbar más frecuentes en personas sedentarias.

Flexión de tronco: Cuando el fémur está fijo (sentados con los pies en el suelo), el psoas puede actuar como flexor del tronco sobre la pelvis.

Cómo el psoas acortado causa hiperlordosis y dolor lumbar

Para entender el mecanismo de dolor, necesitamos visualizar lo que ocurre cuando el psoas pasa muchas horas en posición acortada, que es exactamente lo que ocurre al sentarse.

En posición sedente, la cadera está en flexión de aproximadamente 90 grados. El psoas, que es el principal flexor de la cadera, permanece en su longitud mínima durante todo ese tiempo. Si mantenemos esta postura muchas horas al día, el músculo tiende a adaptarse a esa longitud, acortándose de forma crónica.

Cuando nos levantamos de la silla, el psoas acortado no tiene la longitud suficiente para permitir que la cadera alcance la extensión completa. Para compensar, el cuerpo recurre a una de dos estrategias: inclinar el tronco hacia delante (lo que vemos como la postura "jorobada" al caminar) o aumentar la lordosis lumbar (arquear la espalda) para dar apariencia de extensión de cadera sin que esta ocurra realmente en la articulación.

Esta hiperlordosis compensatoria tiene consecuencias directas sobre la columna lumbar. Aumenta la compresión en las articulaciones facetarias posteriores, incrementa la tensión sobre los discos intervertebrales (especialmente en el polo posterior), genera una carga asimétrica sobre los músculos paravertebrales y puede contribuir a la espondilólisis en personas con predisposición.

Además, el propio psoas tenso ejerce una tracción directa sobre las apófisis transversas de las vértebras lumbares donde se origina, lo que puede generar un dolor profundo, difuso y difícil de localizar en la zona lumbar.

Test de Thomas: cómo evaluar el psoas en casa

El test de Thomas es la prueba de evaluación clínica más utilizada para detectar el acortamiento del psoas. Fue diseñado por el cirujano ortopédico Hugh Owen Thomas en el siglo XIX y sigue siendo un referente diagnóstico en la actualidad.

Cómo realizarlo:

  1. Siéntate en el borde de una camilla o de una cama firme (no un colchón blando).
  2. Lleva ambas rodillas al pecho con las manos y túmbate hacia atrás hasta quedar tumbado con ambas rodillas pegadas al pecho.
  3. Suelta una pierna y deja que caiga hacia la camilla mientras mantienes la otra rodilla pegada al pecho con las manos.

Interpretación:

  • Normal: La pierna libre cae plana sobre la camilla. La cara posterior del muslo toca la superficie. La rodilla puede flexionarse de forma relajada.
  • Acortamiento del psoas: El muslo no cae hasta la horizontal. Se queda elevado por encima del nivel de la camilla. Cuanto más alto quede, mayor el acortamiento.
  • Acortamiento del recto femoral (parte del cuádriceps): El muslo llega a la horizontal pero la rodilla no puede flexionarse libremente: permanece extendida y tensa.

El test también puede realizarse en el suelo: tumbado boca arriba, lleva una rodilla al pecho y observa si la otra pierna se eleva del suelo. Si la pierna que debería permanecer plana se levanta, hay acortamiento de los flexores de cadera.

Esta versión es menos precisa que la versión en camilla, pero es practicable sin ayuda de otra persona.

Estiramientos progresivos del psoas

La clave para estirar el psoas correctamente es entender que el músculo solo se estira de verdad cuando la cadera está en extensión combinada con retroversión pélvica. No basta con inclinar el tronco hacia atrás: hay que retroverter la pelvis activamente para que el estiramiento llegue al origen del psoas en la columna lumbar.

Estiramiento básico en posición de caballero

Es el estiramiento de psoas más efectivo y accesible. Requiere un nivel básico de movilidad de rodilla.

Posición: Arrodíllate con una rodilla en el suelo y el pie contrario adelantado, con la rodilla a 90 grados (como si fueras a pedir matrimonio). La rodilla de atrás puede estar sobre una almohadilla para mayor comodidad.

Ejecución: Antes de avanzar, mete la pelvis hacia abajo y hacia atrás (retroversión pélvica). Imagina que tienes un rabo y lo estás metiendo entre las piernas. Esto es esencial: sin retroversión, el movimiento de avanzar se convierte en un aumento de lordosis que no estira el psoas sino que lo comprime.

Con la pelvis retrovertida, avanza ligeramente con el peso del cuerpo hacia la pierna delantera. Deberías sentir el estiramiento en la parte anterior del muslo de la pierna de atrás y en la ingle.

Mantén 30-45 segundos. Respira con normalidad. Repite en el otro lado. Realiza 3 series por lado.

Estiramiento progresivo con el tronco erguido (lunge profundo)

Una vez que dominas el estiramiento básico de caballero, puedes intensificarlo elevando el tronco.

Desde la posición de caballero, levanta el torso y los brazos hacia el techo. Esto aumenta la extensión de la cadera y la tracción sobre el psoas. Mantén la retroversión pélvica activa durante todo el movimiento.

Puedes añadir una leve inclinación lateral hacia el lado de la pierna delantera para estirar también el cuadrado lumbar ipsilateral al psoas que estás trabajando.

Estiramiento en decúbito (posición de Thomas activa)

Esta variante es menos intensa pero permite relajar completamente la musculatura lumbar mientras estiras el psoas.

Tumbado al borde de una cama, lleva una rodilla al pecho con ambas manos y deja que la otra pierna cuelgue libremente fuera del borde. La pierna que cuelga tira del psoas hacia la extensión por efecto de la gravedad, sin necesidad de esfuerzo activo.

Mantén 1-2 minutos por lado. Esta posición también sirve como re-evaluación del test de Thomas: si al inicio la pierna colgaba a 20 cm del suelo y después de 4 semanas de estiramiento está a 10 cm, estás progresando.

Estiramiento con fortalecimiento excéntrico (estocada con descenso controlado)

Los estiramientos estáticos son útiles, pero las investigaciones más recientes sobre el alargamiento muscular muestran que los ejercicios excéntricos (donde el músculo se alarga mientras genera tensión) producen cambios más duraderos en la longitud funcional del músculo.

Desde una posición de estocada alta, desciende lentamente la rodilla de atrás hacia el suelo mientras controlas el movimiento. El psoas trabaja excéntricamente durante ese descenso. Sube y repite 8-10 veces por lado.

Este ejercicio es más exigente y requiere un nivel de fuerza y control previos. No lo incorpores hasta que el estiramiento estático de caballero sea cómodo.

Errores comunes al estirar el psoas

Estirar el psoas parece sencillo, pero hay errores muy frecuentes que anulan el efecto del estiramiento o incluso generan más tensión lumbar.

Error 1: No retroverter la pelvis. Es el error más común y el más importante. Sin retroversión pélvica previa, al avanzar en la posición de caballero lo que ocurre es un aumento de la lordosis lumbar. El psoas no se alarga: la columna se comprime. La clave es pensar en "meter la pelvis hacia dentro" antes de cualquier avance del peso corporal.

Error 2: Estirar con dolor lumbar agudo. Si hay un episodio agudo de dolor lumbar, los estiramientos de psoas en posición de caballero pueden ser contraproducentes porque implican una carga sobre la columna en una posición de extensión. En fase aguda, es mejor esperar a que el dolor se calme antes de incorporar estos estiramientos.

Error 3: Mantener el estiramiento menos de 20 segundos. El tejido conectivo del músculo (fascia, epimisio) necesita tiempo para adaptarse a la elongación. Tiempos inferiores a 20-30 segundos tienen un efecto mínimo sobre la longitud muscular real. Idealmente, mantén entre 45 y 90 segundos.

Error 4: Estirar sin calentamiento previo. El tejido muscular frío tiene menor capacidad de elongación. Realiza los estiramientos de psoas después de un calentamiento suave (caminata de 5 minutos, movilidad articular) o al final de la sesión de ejercicio, cuando el músculo está caliente.

Error 5: Estirar solo el psoas e ignorar el glúteo. El psoas y el glúteo mayor trabajan como antagonistas. Un psoas tenso suele acompañarse de un glúteo débil. Estirar el psoas sin fortalecer el glúteo es resolver solo la mitad del problema.

Integración con el fortalecimiento de glúteos

Este es el punto que diferencia un tratamiento superficial de uno realmente efectivo. El psoas y el glúteo mayor son antagonistas en la extensión de cadera: cuando uno está acortado y tenso, el otro suele estar debilitado e inhibido.

Este fenómeno, conocido como inhibición recíproca, explica por qué muchas personas con psoas tenso tienen un "glúteo amnésico": el músculo no dispara con la intensidad que debería en movimientos como caminar, subir escaleras o hacer sentadillas.

La estrategia inteligente combina el estiramiento del psoas con el fortalecimiento progresivo del glúteo. Los ejercicios de glúteo más eficaces para este propósito son el puente de glúteo (glute bridge), el empuje de cadera (hip thrust), las estocadas hacia atrás y las sentadillas con énfasis en la extensión de cadera.

Frecuencia y expectativas realistas

El acortamiento del psoas es una adaptación crónica que se ha desarrollado durante meses o años de sedentarismo. No desaparece en una semana.

Con una práctica consistente de 3-4 sesiones de estiramiento por semana, la mayoría de las personas empiezan a notar cambios en el rango de movimiento en el test de Thomas entre la semana 4 y la semana 8. La reducción del dolor lumbar asociado puede notarse antes, en algunos casos en las 2-3 primeras semanas, a medida que disminuye la tensión activa del músculo.

Los cambios estructurales reales en la longitud del tejido conectivo muscular requieren entre 3 y 6 meses de trabajo consistente. No te desanimes si los progresos parecen lentos al principio: estás deshaciendo años de adaptación en pocas semanas.

Cuándo consultar al médico

El dolor en la zona del psoas puede tener causas que van más allá del simple acortamiento muscular. Algunas de estas causas requieren valoración médica.

Consulta a tu médico si el dolor es muy intenso y se localiza en la ingle o en la parte profunda del abdomen, si va acompañado de fiebre o malestar general, si no mejora en absoluto con el reposo o con los estiramientos tras varias semanas, si hay dolor irradiado hacia la pierna con entumecimiento u hormigueo, o si tienes antecedentes de enfermedad inflamatoria intestinal (la inflamación del intestino puede afectar al psoas por contigüidad).

En deportistas, un desgarro del psoas o tendinopatía del iliopsoas puede confundirse con un simple acortamiento. Si el dolor es agudo, aparece tras un esfuerzo concreto (sprint, salto) y no cede con el descanso, busca evaluación específica.

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