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Espondiloartrosis lumbar: qué es, síntomas y cómo vivir bien con ella

La espondiloartrosis lumbar es la artrosis de la columna. Qué la causa, cómo reconocerla y qué tratamientos realmente funcionan para reducir el dolor.

Por Roberto6 min de lectura
Imagen de rayos X de columna lumbar con signos de artrosis en las vértebras

La espondiloartrosis lumbar —la artrosis de la columna vertebral— es una de las patologías más frecuentes en mayores de 50 años. Se calcula que más del 80% de las personas mayores de 60 años tienen cambios de artrosis en la columna lumbar visibles en radiografía, aunque muchas no tienen síntomas.

Eso ya dice algo importante: los cambios en la imagen no determinan el dolor. Esta guía explica qué es realmente la espondiloartrosis, qué produce el dolor y, sobre todo, qué puedes hacer para vivir bien con ella.

Qué es la espondiloartrosis

La columna vertebral tiene dos tipos principales de articulaciones:

  1. Los discos intervertebrales: amortiguadores entre los cuerpos vertebrales
  2. Las articulaciones facetarias (o zigapofisarias): las pequeñas articulaciones posteriores que guían el movimiento vertebral

La artrosis puede afectar a ambas estructuras. En la espondiloartrosis, el cartílago articular de las facetas se desgasta, el hueso reacciona formando osteofitos (picos óseos), los discos pierden altura y agua, y toda la arquitectura de la columna cambia gradualmente.

Es un proceso degenerativo natural, acelerado por factores como la genética, el peso corporal, la actividad física, y los trabajos con carga física intensa.

Síntomas: cómo se manifiesta

Dolor lumbar mecánico

El dolor de la espondiloartrosis es típicamente mecánico:

  • Empeora con el movimiento y la actividad prolongada
  • Mejora con el reposo
  • Empeora al final del día
  • Puede haber rigidez matutina, pero de menos de 30 minutos (diferencia con la espondiloartritis inflamatoria, donde dura más)

Dolor local y referido

El dolor se localiza en la zona lumbar baja, pero puede irradiar hacia las nalgas y la cara posterior de los muslos. Esta irradiación raramente pasa de la rodilla en la espondiloartrosis pura (sin compromiso nervioso).

Limitación de movimiento

La extensión lumbar (inclinarse hacia atrás) y las rotaciones suelen ser los movimientos más limitados y dolorosos, ya que cargan directamente las articulaciones facetarias.

Crujidos y crepitaciones

Es frecuente notar chasquidos o crepitaciones al moverse, consecuencia de las superficies articulares irregulares.

Complicaciones

Con el tiempo, la espondiloartrosis puede contribuir a:

  • Estenosis del canal: los osteofitos y el engrosamiento capsular estrechan el espacio para los nervios
  • Espondilolistesis degenerativa: inestabilidad que permite el deslizamiento vertebral
  • Compresión de raíces nerviosas: por osteofitos foraminales

Diagnóstico

El diagnóstico se confirma con:

  • Radiografía: muestra el estrechamiento del espacio discal, los osteofitos y la esclerosis de las carillas articulares. Es la prueba inicial de elección
  • Resonancia magnética: añade información sobre el estado de los tejidos blandos, el canal neural y las raíces nerviosas
  • TAC: mejor valoración de los elementos óseos, especialmente las facetas

Recuerda: la severidad de los hallazgos radiológicos no siempre se correlaciona con la intensidad del dolor. Un paciente puede tener una imagen "terrible" y poca limitación, y viceversa.

Tratamiento: qué funciona

Ejercicio: el tratamiento más importante

El ejercicio es el tratamiento con mayor evidencia para la espondiloartrosis. No hay que evitar moverse — al contrario, el movimiento es la mejor medicina.

Ejercicio aeróbico de bajo impacto:

  • Caminar a ritmo moderado, 30 minutos al día
  • Natación y aquagym: el agua descarga la columna y permite movimiento sin impacto
  • Bicicleta estática: posición en flexión que suele ser bien tolerada

Ejercicio de fortalecimiento:

  • Trabajo de core (transverso, multífidos): estabiliza la columna y reduce la carga sobre las facetas
  • Fortalecimiento de glúteos: compensan la debilidad lumbar
  • Ejercicios de extensión lumbar controlada: mejoran la movilidad y la resistencia muscular

Movilidad y flexibilidad:

  • Estiramientos suaves de flexores de cadera e isquiotibiales
  • Movilidad lumbar en todos los planos

La dosis mínima efectiva: 3-4 sesiones semanales de 30-45 minutos. Los efectos sobre el dolor se notan a partir de las 6-8 semanas.

Fisioterapia

El fisioterapeuta puede:

  • Valorar el patrón de movimiento y diseñar el programa más adecuado
  • Aplicar técnicas manuales para la movilidad articular y el alivio del dolor
  • Enseñar la higiene postural específica para la espondiloartrosis

Control del peso

Cada kilogramo de exceso aumenta entre 3 y 7 kg la carga sobre las articulaciones de la columna. Perder peso es una de las intervenciones más coste-efectivas para reducir el dolor en pacientes con sobrepeso.

Tratamiento farmacológico

Bajo prescripción médica:

  • AINEs (ibuprofeno, naproxeno): para las fases de mayor dolor, en tandas cortas
  • Analgésicos (paracetamol, metamizol): como complemento o en personas que no toleran los AINEs
  • Relajantes musculares: para espasmos musculares agudos, uso corto
  • Medicamentos tópicos: antiinflamatorios en gel o crema para aplicar localmente

Infiltraciones facetarias

Si el dolor está claramente localizado en las articulaciones facetarias, una infiltración de corticoides en esas articulaciones (bajo control de imagen) puede dar alivio durante semanas o meses. Es especialmente útil cuando el dolor impide participar en la fisioterapia.

Para casos más persistentes, la radiofrecuencia facetaria (ablación de los nervios que inervan las facetas) puede dar alivio de mayor duración (6-18 meses).

Ayudas para el día a día

  • Bastón o andador en períodos de mayor dolor
  • Silla con respaldo y apoyo lumbar
  • Colchón de firmeza media-alta — un colchón blando aumenta la lordosis y empeora el dolor
  • Calzado con amortiguación adecuada

Cómo adaptar la actividad cotidiana

  • Al levantarte: muévete despacio los primeros minutos, aplica calor si hay rigidez
  • Al sentarte: usa sillas con buen apoyo lumbar, no te derrumbes
  • Al inclinarte: dobla las rodillas en lugar de la espalda
  • Al cargar peso: mantén el objeto pegado al cuerpo y reparte la carga entre ambos lados
  • En el trabajo: alterna posición sentada y de pie, pausa activa cada hora

El papel de la actitud

La catastrofización — pensar que el dolor significa que la columna se "rompe" — empeora el pronóstico de forma demostrada. Entender que la espondiloartrosis es un proceso natural, que la mayoría de personas vive bien con ella, y que la actividad física es beneficiosa (no dañina) cambia la experiencia del dolor.

La espondiloartrosis no tiene cura en el sentido de hacer desaparecer los cambios óseos, pero sí tiene tratamiento efectivo para el dolor y la funcionalidad. La combinación de ejercicio regular, control de peso, fisioterapia y adaptación de las actividades permite a la mayoría de pacientes mantener una muy buena calidad de vida.

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